Los productos químicos y aditivos hacen posible que los sistemas constructivos que ofrecen características o necesidades especiales, puedan realizarse con la máxima garantía. Vertiente que implica tanto una mejora de las prestaciones de las materias primas base empleadas, así como la prevención y erradicación de posibles patologías de la obra para asegurar una mayor durabilidad a lo largo de la vida útil del edificio y, por tanto, un mayor ahorro de costes. Todo ello, siempre teniendo como punto de referencia, de un lado, la correcta selección y aplicación del producto y, de otro, el respeto hacia el medio ambiente, en beneficio tanto del entorno que nos rodea, como de la salud de los usuarios de edificios y viviendas.
La química aplicada a los materiales de construcción tiene como función mejorar o reforzar las prestaciones de éstos y evitar posibles patologías de los mismos, bien a corto, medio o largo plazo, con los consiguientes costes económicos derivados, así como problemas tanto estructurales, como localizados, ya sean de mayor o menor gravedad. En opinión de Ana Novo, Coordinadora del Departamento Técnico de Teais, “los productos químicos que se utilizan en construcción tienen diversas aplicaciones pero, en general, permiten la realización de algunos trabajos, mejoran las propiedades finales de diversos materiales en los que se incorporan o de los que forman parte, permiten el diseño de funcionalidades adaptadas a los requisitos, etc.”. En este sentido, Gabriel Ortín Rull, Director de Asistencia Técnica de Ibermapei, añade que la química aporta a la construcción “la posibilidad de transformación de las características de los materiales y sistemas para mejorar sus prestaciones y, de esta forma, colaborar a la evolución del arte de construir”. Proceso evolutivo que se refleja en el uso de éstos aplicados a la construcción, como indica Jesús González Resino, Director Gerente de Revestimientos González, al señalar que “la química aporta soluciones modernas a los problemas cotidianos en la construcción, novedades, fiabilidad de los materiales y prestaciones muy superiores a las conocidas”. Porque, como hemos indicado, el fin último de la química aplicada a la construcción es ampliar la esfera de actuación de los materiales y, sobre todo, lograr la fiabilidad y durabilidad de determinadas materias primas que, sin ellos, no responderían de igual forma. Por tanto, no cabe duda de que los productos químicos aportan valor añadido, como señala José Manuel Ruíz, Jefe de Actividad de Saint Gobain Weber al manifestar que la química aplicada a la construcción “aporta soluciones más técnicas a los productos, propiedades innovadoras, ayuda a la sostenibilidad y, por tanto, aporta un mayor valor añadido a los productos”. Por su parte, Ignacio de la Fuente, Director Técnico de Chryso Aditivos corrobora que hoy en día la química es una parte fundamental para los materiales de construcción, y por tanto “permiten obtener prestaciones físicas, químicas a los diferentes materiales que posibilitan su aplicación y uso en las condiciones más variadas y exigentes”
Ver reportaje completo>>>>>>